5 ideas para mejorar las habilidades sociales de tu hijo/a con autismo

Las Habilidades Sociales, son el conjunto de conductas que nos permiten interaccionar de forma óptima tanto en nuestro entorno como con otras personas estableciendo relaciones interpersonales. 

Dichas conductas son aprendidas desde el momento en que venimos al mundo, casi de forma accidental aprendemos a comportarnos adecuadamente en diferentes contextos, por tanto la adquisición de habilidades sociales implica automatizar una serie de reglas y normas que se establecen en función de las condiciones socio-culturales e incluso morales. De esta forma determinadas conductas que pueden resultar apropiadas para algunas personas pueden no serlas para otras personas de diferente cultura o religión, como puede ser eructar en la mesa, enseñar las manos al hablar, saludar con un abrazo…

 Las Habilidades Sociales también surgen de forma intrínseca al individuo, el cual siente deseo desde la infancia de pertenecer a un grupo con el cual se identifica y quiere participar formando parte de él. Podemos afirmar que el ser humano es un ser social por naturaleza. ¿Pero qué ocurre en los niños/as con Trastorno del Espectro Autista?

Una de las grandes dificultades con las que se encuentran las personas con TEA en su día a día es precisamente la comprensión e interiorización de normas sociales así como su expresión. En muchas ocasiones pueden mostrar rechazo a situaciones que implican poner en marcha los mecanismos de socialización, ya que la exposición a dichas situaciones genera en ellos mucho estrés y ansiedad. Pero como bien hemos comentado anteriormente, las Habilidades Sociales son conductas mayoritariamente aprendidas por lo que un niño/a con Autismo puede aprenderlas. La única diferencia es que dicho aprendizaje debe hacerse de forma explícita ya que el niño/a con TEA probablemente no lo aprenderá a través de la imitación o la observación.
¿Cómo fomentamos las Habilidades Sociales? Cuando un niño/a no sabe nadar, le llevamos a una piscina a que aprenda a nadar, si no sabe montar en bici, vamos a un parque a enseñarle, es de esperar entonces, que las habilidades sociales deben entrenarse de forma diaria en los ambientes naturales del niño/a donde existan oportunidades de socializar e interactuar con otros niños/as y adultos.

En los hogares de los niños/as y concretamente en sus rutinas diarias se da un mundo de oportunidades para entrenar las habilidades sociales, es por esto, que debemos fomentarlas, ayudando a los familiares a enseñar a sus hijos/as a relacionarse desde que son pequeños.
El objetivo es ir exponiendo de forma progresiva al niño/a a situaciones que requieran alguna conducta social por parte del niño/a. Nunca debemos obligar a ningún niño/a a exponerse a una situación para la que no está preparado. Pensad que no todas las personas disfrutamos de la misma manera de la compañía de las personas o de la participación en encuentros o reuniones. Hay que respetar el deseo de cada niño/a por iniciar un acto social. Nosotros podemos darle la oportunidad de aprender a hacerlo respetando su propio ritmo evolutivo.

A continuación ofrecemos 5 ideas para fomentar las Habilidades Sociales en casa:

 

1. Potencia el saludo y la despedida cada vez que un miembro de la familia llega a casa o sale de ella. Coge su mano y desde atrás moldea su mano para ponerla en contacto con la persona que saluda. Mano con mano y verbalizando únicamente la palabra (hola, buenos días, buenas noches, adiós ) y el nombre de la persona a la que saluda (papá, mamá, Pepe…).
Repite esta acción cada día de la misma manera y ve retirando la ayuda poco poco.
De la misma forma puedes hacerlo con personas familiares de su entorno como puede ser un vecino, un dependiente del supermercado, el enfermero en la visita al médico o con otros niños/as en un parque. ¡El día tiene multitud de oportunidades para acercarnos a saludar!

2. Establece un panel visual de normas sociales en casa en función de vuestras rutinas y de las características de tu hijo/a. Repasa las normas de forma diaria o semanal y recompensa cualquier esfuerzo por realizarlas, por ejemplo:
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3. Crea situaciones que propicien la interacción y la socialización. Invita a amigos o vecinos a jugar en casa. Esto quiere decir que al principio vendrán 10 minutos a casa pero puedes ir aumentando el tiempo de forma progresiva. Establece una tarea concreta. Por ejemplo ver su película favorita o jugar con pintura de dedos, cualquier actividad que sea muy motivadora para él/ella y la disponga cuando vengan los amigos/as.

4. Actúa como mediador de la relaciones interpersonales que se establecen en el parque o lugares donde hay más niños/as. Para esto es importante que dejes que libremente interaccione con otros niños/as. Tú papel aquí es mediar para guiar y redirigir las conductas inapropiadas. Por ejemplo tu hijo/a puede querer jugar con otro niño y lo manifiesta empujándolo, acércate y explícale cómo debe hacerlo. Usa apoyos visuales que garanticen la comprensión. Puede ocurrir que le quite el juguete a otro niño/a y éste se enfade, enséñale a pedirlo a través del lenguaje o de su agenda de comunicación y cuéntale al otro niño la forma de comunicar de tu hijo/a. Lo comprenderá y le ayudará en la próxima ocasión.

5. Utiliza el Role-playing para recrear situaciones. El Role-playing es la recreación de situaciones que pueden ser reales pero implican un componente ficticio que nos permite asumir un papel determinado. De esta forma los niños/as aprenden a ponerse en el lugar de otra persona, a recrear diferentes formas de comportamiento o incluso de imagen sin que impliquen una amenaza para el niño/a debido al contexto y con una carga menor de estrés.


Realiza diferentes escenarios que sean familiares para tu hijo/a. El parque, la escuela, casa abuela, la piscina… Disfruta de la elaboración junto a él/ella y una vez lo tengáis , ¡en marcha! la estrategia de Role playing puede ser utilizada para ayudar al niño/a a que te cuente cosas que ha vivido en un determinado lugar y también trabajar la inflexibilidad que pueden mostrar algunos niños/as con autismo a encontrarse a algunas personas en ambientes que no son los habituales.

6. Expón a tu hijo/a diversos contextos que impliquen normas de comportamiento diferentes. Cada lugar o situación requiere de distintas estrategias, es por esto que nunca debemos evitar acudir a reuniones, comercios, parques, cine, casa de familiares… El proceso debe ser progresivo pero si no fomentamos la acomodación a las situaciones de la vida cotidiana estamos limitando las posibilidades de adquirir habilidades sociales necesarias y básicas para desenvolverse en la sociedad. La única forma de aprender a comportarse y desenvolverse de forma adecuada en un lugar es exponerse a dicha situación de forma repetida.

Recuerda que nadie mejor que tú conoce a tu hijo/a. Tú tienes infinitas posibilidades de enseñar a tu hijo/a a mejorar sus habilidades Sociales, ¡solo es cuestión de empezar!
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