Kate, la niña autista que encontró a su mejor amigo


"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida". Esta letra de la canción compuesta por el músico panameño Rubén Blades podría describir perfectamente el sentimiento de Shanell Mouland, una madre que todavía no logra entender cómo un empresario consiguió jugar con su hija autista de 3 años durante dos horas y media, todo sin recibir negativa alguna por parte de la pequeña.
Kate, jugando con su muñeca y un teléfono. (Foto: Go Team Mate)

Y es que una reacción de este tipo en una niña con estas características es lo más parecido a un milagro. Todo sucedió mientras se encontraban a bordo de un avión dirección Filadelfia que habían cogido en Orlando, donde toda la familia (incluido el padre y la otra hija Grace) había estado disfrutando de una inolvidable semana de vacaciones en Disney World.

Como viene siendo habitual y sabedora de los cambios de comportamiento de Kate, que puede pasar de un estado afectivo a uno de histeria en cuestión de segundos, su madre decidió reservarle un hueco a su lado para que de esta forma no pudiera molestar al resto de pasajeros. Sin embargo, acabó sucediendo todo lo contrario. Eric Kunkel, un empresario de Nueva Jersey y padre de de un niño, se empeñó en lograr lo que nadie había conseguido hasta ahora, hacerse amigo de la joven.

Para ganarse su confianza, Kunkel no solo permitió a Kate teclear con su iPad, sino que además se animó a jugar con ella a uno de los videojuegos que tenía en el móvil. Y por si esto fuera poco, hablaron de perros (Kate tendrá uno muy pronto para que le haga de guía), e incluso de la experiencia de fotografiarse al lado de Winnie the Pooh y de las princesas Disney en el parque temático de Orlando.

"Suelo viajar mucho por cuestiones de trabajo y, hasta ahora, puedo decir que Kate ha sido la niña con el mejor comportamiento entre aquellas con las que me he sentado", declara Kunkel en una entrevista exclusiva para Yahoo Shine. "Además, Mouland es una madre increíble que en todo momento estuvo atenta de su niña", añade.

Cuando el viaje estaba llegando a su fin, el amable empresario pudo descubrir en vivo el resultado a tanto esmero y cordialidad a la hora de hacer feliz a Kate. Porque como cualquier niña que se precie, la pequeña empezó a gritar y llorar cuando su madre la llamó para que dejara de jugar con un amigo de vuelo que no ha parado de recibir elogios.

"El gran abrazo que le diste al final era todo lo que ella necesitaba. Gracias por no hacerme repetir las típicas frases de disculpa que suelo utilizar a menudo en público para que la gente no se moleste con la actitud de mi hija. Gracias por entretener tanto a Kate y gracias por dejar aparcados tus documentos de trabajo durante unas horas para jugar a las tortugas con mi pequeña", ha comunicado la madre a través de su blog.

"Pensé que un hombre en traje como Kunkel nunca sería paciente con mi pequeña, pero lo único que puedo decir es que estoy contenta de que mi apreciación fuera errónea". concluye. Porque como bien dice la famosa canción, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.


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